Nuestra historia del taller
Hace seis años transformé mi pasatiempo y mi pasión en un propósito: revivir la infancia de nuestra época. Así fue como nació El Costurero de Meme. Hoy, junto a mi equipo, conformado por Milagros y Legna, mujeres de las comunidades indígenas Wayuu y Kankuamo, respectivamente, hemos creado más de cinco mil muñecos, provocando más de cinco mil sonrisas, rescatando memorias y nostalgias. Pero, sobre todo, hemos sido testigos de cómo, desde los abuelos hasta los niños, a través de un muñeco de trapo, vuelven a experimentar lo simple y esencial de la vida.